Anoche le robaron una hora de pasión a los amantes, nos quitaron una hora de sueño a los durmientes, le ahorraron una hora de espera a los deseosos, recortaron la madrugada de forma atroz, perdiéndose besos que se hubiesen dado, canciones que tendrían que haber sonado, frases que deberían haberse pronunciado.
Dentro de seis meses nos regalarán una hora, pero quizás esos besos serán en distinta boca, o las palabras se dirán a distinta persona.
Me dió la vida un montón de fichas, repartió sus cartas: unas eran buenas, otras no lo eran tanto, en cualquier caso yo no supe jugarlas, fuí arriesgando y al final perdí.
Ahora, con apenas un puñado de fichas, me toca seguir jugando, siempre sobre seguro y apostando poco.
Busco aquel territorio donde todo vaya bien y abunden las sonrisas, donde broten besos al anochecer, donde las madrugadas se iluminen hasta competir con el alba.
Busco aquel territorio que no se encuentra en ningún mapa, y quien sabe si exista, pero yo, sigo buscando.
Abrazados sin aliento, retiradas las sábanas, como olas lejanas de una playa, con el aroma de su piel, con su calidez.
La escasa luz perfilando el contorno de su cuerpo, ahora en silencio.
Inmersos en la noche, que los cubrirá con su sueño.
Inicio aquí uno de mis diálogos insustanciales, transcurre en un local de diseño, pero de mucho diseño, van a él un hombre y una mujer, identificados como 1 y 2, imagino que se puede saber quien es 1 y quien 2, si mi inventiva da para más, igual aparecen 3, 4, 5 etc.
1- Parece interesante el sitio, ¿no?
2- Sí, un tanto llamativo, aquí todo es de diseño, si pides una coca-cola te mirarán mal, todo lo que no lleve 3 o 4 palabras no es bien visto.
1- Pues me iba a pedir una coca-cola.
2- Pídela pero añades, con unas gotas de limón, indicando que meter una rodaja dentro es muy cutre, y unas hojitas de hierba-buena.
1- ¿Y eso estará bueno?
2- Ni idea, pero seguro que no te miran mal, dirán, tiene estilo, malo, pero estilo al fin y al cabo, hoy en día eso es lo fundamental.
1- Estarás de broma, ¿no?.
2- ¿En qué?
1- En que mi estilo es malo (sonrisa).
2- Si no tuvieras tan a mano esa piedra, excusa de cenicero, podría entrar en detalles (sonrisa).
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Sí, es un poco canalla hacer esto, pero es que nadie me invita.
Si esta técnica no tiene éxito pues seguiré publicando el diálogo por aquí, qué remedio.
¿Cuántas caricias se quedarán sin dar esta noche?, ¿dónde irán los besos ansiados que ya hoy no serán dados?, se perderán las miradas en el infinito sin cruzarse con los ojos deseados, se convertirán en silencio las palabras que se quieren decir, esta noche ya nada será, mañana tal vez sí.
Noches eternas de besos, porque los besos son el comienzo, y tras ellos las caricias, los cuerpos, los sexos, y suspiros, y caricias, y más besos y todo.
Noches eternas para los amantes, disfrutándolas lentas, que no existe el tiempo, que sólo están ellos.
Noches mortecinas para quien duerme y sueña, noches llenas de vida para los que las vuelven eternas.
Pues comenzando junio ya se vislumbra el verano, días en los que anochece tarde, como si el sol quisiera seguir jugando allá arriba en el cielo y le diera rabia tener que acostarse tan pronto, como un niño chico, luego la luna le toma el relevo y sale a lucirse de noche, con una chaqueta fina sobre los hombros, que aún refresca de madrugada.
Y entonces soñará la luna con poder pasear por la orilla de alguna playa, junto al leve murmullo del mar, que también duerme.
Días que se parecen unos a otros, días que pasan sin mayor gloria, días sin momentos especiales, días que no saben a nada, días que no llevarán firma, días que no se recordarán porque no dejan huella, días vacíos, días que no han sido vividos.
Días ingratos que llegan sin promesas y se van sin ellas.
A veces las palabras pesan y caen rotundas al suelo, como piedras de una densidad infinita, otras veces las palabras son mariposas que vuelan sin rumbo, cambiando la dirección, como si dudaran a cada segundo.
A veces las palabras se elevan, como si quisieran escaparse de este mundo, llegar a los cielos, y de allí al universo, hacia lejanos planetas.
A veces las palabras son puñales afilados que se clavan con todo el daño, otras veces las palabras son caricias de seda, el suave tacto de la piel más fina.
A veces se encarcelan las palabras y en su celda se consumen mientras sueñan con la libertad.
A veces las palabras son luminosas como un millón de soles, otras veces son la más oscura noche.
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Yo soy Julián, esta es mi bloga.
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Escribo sin mayores pretensiones, las cartas van dirigidas a una mujer real, las musas etéreas dejémoslas a otros.
Gracias por la visita.