Category: 19.- Ella y Él

09.03.06

Permalink 20:50:33, Categories: 19.- Ella y Él  

La mañana de ella

Tras unos segundos mirando por la ventana María se sentó y abrío los dos sobres color sepia que le había entregado el conserje, eran los esperados protocolos de calidad que había solicitado a uno de sus proveedores.

Siguió pensando en su relación con Pedro, pensó si tal vez ella pedía demasiado, estaba convencida de que él la quería, pero para ella la forma de querer que Pedro tenía no era la que ella hubiera deseado.

Pensaba en qué era lo que había cambiado para que ya no sintiera lo mismo por él y se iba dando cuenta de que era ella la que había visto a Pedro de una forma demasiado idílica al principio. Ahora se encontraba en una encrucijada, sentía una especie de agobio, de asfixia, deseaba tiempo para pensar, para meditar acerca de lo que quería para ella, en cómo sería su futuro.

Y no podía librarse de los comentarios de su entorno, la pareja ideal le decían cuando los veían juntos, qué sabría la gente lo que era una pareja ideal, esa frase se le clavaba como un puñal y no podía más que sonreir forzadamente cuando alguien le hacía el comentario.

Muchas veces no sabía si pensaba por ella o por los demás, siempre le importó demasiado la opinión de su entorno y el temor a defraudarlos, nunca lo había hecho, siempre logró todo lo que se propuso.

06.03.06

Permalink 20:41:25, Categories: 19.- Ella y Él  

La primera llamada del viernes para ella

Con el aroma de las imaginarias flores aún en su mente María dejó el maletín de su portátil y el bolso sobre la mesa, le ponía frenética el sonido del teléfono. Vió en la pantalla digital el número, tenía el prefijo de Almería, era Pedro, su novio, cogió el teléfono sin demasiado entusiasmo.

Hubo un tiempo en que María se habría emocionado como una niña el día de Reyes al saber que él la estaba llamando, pero en algún momento entre hace cuatro años y ese viernes perdió la ilusión.

Mantuvieron una breve conversación en la que se pronunciaron sin demasiada gana frases como: te echo de menos, yo también, un beso te quiero, yo a ti también. Colgó el teléfono con una sensación extraña, sentía un vacío en algún lugar de su ser.

Pedro era ingeniero de caminos, estaba en un pueblo costero de Almería supervisando la construcción de una nueva carretera de acceso al pueblo, el boom turístico hacía necesaria su construcción, estaría durante un mes viviendo allí y cada viernes por la noche volvería para pasar el fin de semana con ella.

El guión de la noche ya estaba establecido, prefirió no pensar en ello, odiaba esa monotonía vital, nunca había lugar para las sorpresas.

Abrió la ventana de su despacho para que le diera el frío de la mañana y sentir al menos alguna sensación en su cara, el frío era mejor que nada.

Permalink 15:28:15, Categories: 19.- Ella y Él  

Juan en el trabajo

Juan trabajaba en el centro de la ciudad, en un moderno edificio de oficinas, donde todo el mundo parecía que iba con prisas.

Tenía aparcamiento reservado en un garaje cercano, cortesía de su bufete, saludó al conserje que inmediatamente le dio paso y aparcó mecánicamente, disfrutando de los últimos segundos de la canción que sonaba, siempre dejaba acabar las canciones antes de salir del coche.

Cogío el abrigo y su maletín y salio del garaje saludando nuevamente al conserje y deseándole un buen dia, el hombre parecía tener muchísimo frío.

No era de extrañar, cuando accedió a la calle una ráfaga de aire helado se le introdujo por todo el cuerpo, rápidamente se puso el abrigo que llevaba en el brazo, a pesar de que no había mucha distancia entre el garaje y el edificio no se arriesgó a quedarse petrificado, se imaginó por un momento congelado como una estatua e inmediatamente se puso nombre "Hombre con maletín caminando", se imaginó en algún museo siendo observado por grupos de visitantes y un guía diciendo: "Aquí vemos la representación del ejecutivo del siglo XXI, la expresión del rostro denota cierto cansacio de monotonía ..."

Su amigo Jaime le distrajo de sus pensamientos con un palmotazo en la espalda: "¿Qué tal Juan?, ánimo que es viernes, anoche salí tío, ya te contaré.". Jaime disparaba frases como si respondiera a preguntas hechas por Juan, cuando éste sólo le había saludado con un simple "Hola", pero conocía a su amigo y sabía que era así y el disfrutaba contándole sus andanzas.

Se les unió otro abogado del despacho y pasaron a comentar aspectos de sus trabajos para hoy mientras se dirigían al edificio.

05.03.06

Permalink 23:04:56, Categories: 19.- Ella y Él  

Ella en el trabajo

María saludó al conserje con un buenos días Jaime que sonó muy cálido en aquella fría mañana, el hombre agradeció el afectuoso saludo y tras devolvérselo le entregó un par de sobres de un color sepia; ella siempre pensó que los sobres deberían ser de colores, para que al verlos se supiera el carácter de su contenido y abrirlos en el momento oportuno, estos dos sobres de color sepia no decían nada, pero se imaginó que serían unos protocolos de actuación que había solicitado.

Mientras esperaba al ascensor para subir a la tercera planta del edificio donde estaba su oficina pensó en los sobres de colores y que le encantaría mandar cartas de color rosa chicle, sonrió al imaginarse a un posible receptor de la carta ocultándola al final del montón para que nadie le preguntara: ¿Oye, y esa carta rosa?, cuenta, cuenta. Le gustó la idea, la próxima carta que mandara la haría con un sobre de color rosa.

Llegó a la tercera planta, no se encontró a nadie en el ascensor con quien cruzar un par de frases para romper el forzoso silencio, mejor.

El ascensor daba paso a un distribuidor con tres pasillos, ella se dirigió al pasillo que tenía enfrente, su despacho estaba al final del pasillo. En esa planta, dedicada a los directivos, todos ellos tenían despachos clásicos con cuatro paredes, nada de espacios comunes separados por paneles. En su despacho tenía un gran ventanal que daba a un pequeño jardín, más bien testimonial, para romper la frialdad del asfalto.

Al pasar por su pasillo vio las puertas en todos sus estados, algunas cerradas por completo y otras abiertas de forma franca, entre ellas la de su amiga Carmen, era la secretaria de dirección, la saludó con un Hola Carmen que sonó luminoso y radiante, María tenía mil matices en su voz que si se escuchaban bien la podían definir a cada instante.

Carmen le devolvió el saludo con una sonrisa mientras con la cabeza hizo un gesto señalando al despacho de al lado donde estaba el gerente torciendo el gesto para indicarle el humor que ese día traía hoy el gerente.

María le dijo un hasta luego con la mano y se fue hacia su despacho, abrió la puerta y se vió invadida por el aroma perfumado de la reciente limpieza, no era desagradable, pero hubiera preferido algún aroma vegetal, se imaginó flores mientras sonaba el teléfono de su despacho.

Permalink 19:46:00, Categories: 19.- Ella y Él  

Juan hacia el trabajo

Juan se fue al baño para ducharse, cogió el radiocassette portátil e introdujo una cinta de Los Rodríguez, se sabía las letras de muchas canciones y hoy le apetecía cantar.

Mientras se afeitaba pensaba en su vida, últimamente lo hacía bastante, sonrió y penso que estaba haciéndose mayor. En el radiocassete ahora sonaba "Me estás atrapando otra vez", dejó sus pensamientos y se imaginó a la mujer que inspiró aquella canción.

Terminó de afeitarse y se metió bajo la ducha, el agua caía cálida y frenética, le encantaba esa sensación, mientras se duchaba empezó a cantar acompañando al grupo y el agua extrañamente cogío mas presión, pensó para sí mismo que debería cantar muy mal porque hasta la lluvia artificial se le rebelaba.

Juan trabajaba en un despacho de abogados, estaba especializado en derecho mercantil y en sociedades, aunque ejercía también otras funciones. En un tiempo le gustó su trabajo, ahora ya no, se había cansado, pero nadie lo notaba, seguía siendo eficaz.

Eligió un traje oscuro y una camisa azul claro, y como hoy no esperaba visitas de clientes, eligió una corbata llamativa, nunca lo hacía, pero ese día pensó en jugar un poco con su imagen.

Hacía frio, cogió el abrigo y salío de su casa hacia el garaje, no estaba en el mismo edificio y tenía que andar unos 100 metros que ponían en contacto con el clima del día, sintió frío en la cara.

Saludó en el garaje a un par de personas con las que solía coincidir todas las mañanas, un buenos días al que les costaba responder como si su mente se negara a pronunciar esas palabras con el sueño a cuestas, sin embargo a Juan la somnolencia se le iba por el sumidero de la ducha, pensó a qué altura estaría ahora esa somnolencia, se la imaginó en la mar persiguiendo y alcanzando a alguna sardina que caía de lado y se ponía a roncar en forma de grandes burbujas, se rió de su propia ocurrencia.

Puso su maletín sobre el asiento de su derecha y arrancó el coche, que lo hizo presto, condujo con tranquilidad entre las columnas del garaje, ascendió la cuesta y salió a la calle, al circo romano, como un gladiador en una cuadriga del siglo XXI, en el CD del coche sonaba la voz de una mujer, era Malú.

04.03.06

Permalink 13:28:10, Categories: 19.- Ella y Él  

María en el trabajo

Aparcó su coche en su lugar de costumbre, en la plaza de al lado faltaba el coche de Héctor (el director de producción), sonrió y se lo imaginó el jueves por la noche trasnochando en uno de esos garitos que tan profusamente describía en los almuerzos.

María era la directora de calidad de una importante empresa dedicada a la elaboración de muebles de lujo. Le gustaba su trabajo, el ambiente era bueno, tenía un buen sueldo, generosas vacaciones y algún que otro privilegio como el de tener una plaza de aparcamiento reservada, plaza que por cierto tenía en el suelo escrito su nombre de pila, su jefe se empeñaba en decir que las personas son eso, personas y no cargos y siempre que podía lo demostraba, le hacía gracia llegar a su plaza y ver pintado en el suelo su nombre, como si el asfalto la hubiera estado llamando toda la noche.

María era guapa, pero no saltaba a primera vista, su belleza no era agresiva, vestía casi siempre con traje chaqueta y al ponérselo siempre se acordaba de aquella película de Kevin Spacey en el que decía que el atraían las mujeres en traje chaqueta, como un regalo listo para quitarle el lazo, le gustaba ese actor.

Cogío el maletín de su portatil, su bolso y bajó del coche, un Audi A4 negro que la empresa ponía a disposición de sus directivos.

Por el asfalto del parking resonaron sus pasos, serenos, seguros, siempre se mostraba segura cuando de trabajo se trataba, al bajar del coche para ir a trabajar dejaba en él sentada una pequeña parte de ella que era la que más le gustaba.

03.03.06

Permalink 22:30:21, Categories: 19.- Ella y Él  

Los primeros pasos de él

A Juan nunca le gustó trabajar en viernes, tampoco los lunes por la mañana, siempre deseó que la semana laboral empezara el lunes por la tarde y acabara el jueves por la tarde, pero a estas alturas sabía que eso no podría ser.

Al sonar el despertador se levantó rápido, apagando aquel ruido infernal que siempre asociaba a una sirena de submarino cuando en las películas tocan a inmersión o le lanzan un torpedo y después de corregir el rumbo toda la tripulación permanece quieta a la espera del impacto que nunca suele producirse. Rechazó quedarse coquetando con el sueño cinco o diez minutos más y optó por encender la minicadena, puso alguna cadena de noticias para ver qué se decía, le sonaba a lo mismo.

Abrio la ventana de su habitación y notó como el aire frío de la mañana le recorría todo el cuerpo, aquello acabó por despertarlo defnitivamente.

Permalink 21:51:39, Categories: 19.- Ella y Él  

Los primeros pasos de ella

Los viernes siempre le gustaron a María, para ella la semana sólo iba de lunes a jueves, el viernes, aunque trabajaba, lo veía siempre con optimismo y nunca se le hacía pesado, la inminente llegada del fin de semana siempre la ponía de buen humor y raro era verla enfadada o cabreada ese día de la semana.

De camino a su trabajo iba oyendo algún CD de música y las más de las veces cantaba las canciones como una segunda voz que se acoplaba perfectamente a la que sonaba del equipo de música de su coche.

Cuando cantaba se olvidaba de sus problemas y de sus cosas como las llamaba ella, se concentraba en la letra y en no perder el compás, pero a veces se despistaba y perdía el ritmo, soltando un sonido de desaprobación por su propio error.

El camino desde su casa hasta el polígono industrial en el que estaba situada la empresa en la trabajaba no solía estar muy transitado a esas horas, entraba a las 7.30 y ya se había acostumbrado a madrugar, además tenía un magnífico despertar.

Permalink 21:29:16, Categories: 19.- Ella y Él  

Estreno nueva sección

Como no había suficiente secciones creo una nueva, jajaja, se llama ella y él y es un intento de contar la vida de dos personas imaginarias y sus peripecias hasta que se encuentran, que espero se me vayan ocurriendo sobre la marcha, ya veremos que tal éxito tiene.

Palabras Perdidas

Yo soy Julián, esta es mi bloga.

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julianmisterioso@hotmail.com

Estoy en FaceBook:
Julian Misterioso
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Escribo sin mayores pretensiones, las cartas van dirigidas a una mujer real, las musas etéreas dejémoslas a otros.
Gracias por la visita.

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