Echo de menos compartir contigo el tiempo,
ver ese gesto de tu pelo en tus labios,
el mirarte mientras hablas,
Echo de menos tu voz,
tus manos, y cogerlas sobre la mesa de vez en cuando.
Echo de menos tu cuerpo y su calor,
el sentir tu piel con mis manos.
Echo de menos el verte llegar,
tus besos, tus abrazos.
Echo de menos esa sensación de felicidad.
Que la noche y el sueño me lleve a ti, quiero quedar contigo, mirarte, besarte, abrazarte, aunque cuando llegue la mañana te difumines entre los rayos de luz que entran por la ventana.
Quiero que seas sueño, quiero que seas real, quiero que seas luz en mi oscuridad.
Quiero que me regales noches con sus madrugadas, quiero también sus mañanas.
Quiero soñar contigo cada noche, que también te sueño despierto cada día.
En tus brazos, mujer, es donde yo soy, sin decir nada, sin necesidad de palabras, bebiéndome el calor de tu piel, sintiendo tu cuerpo, siendo, existiendo, plenos los sentidos, sin pedir tregua, sin concederla.
En ti, mujer, es donde yo soy, en cualquier otro sitio tan sólo un esbozo, palabras, pensamientos, recuerdos, nada en definitiva, puestos a ser sinceros.
De tus labios y tu pelo,
de las caricias de tu cuerpo,
del calor de tu piel.
Si pudiera sentirte,
sentirte ahora, que te estoy pensando.
Si pudiera mirarte,
mirarte y detenerme en tus ojos,
en tu boca, y desnuda, en tus pechos, en tu vientre, en tu sexo.
Si pudiera abrazarte,
abrazarte hasta el alma, y así quedarme, fundido a ti.
Ese abrazo, apurado ya el tiempo, ese último beso, que fue imposible prolongarlo hasta el infinito, ese momento, con el calor de tu cuerpo bajo la ropa, con tu aroma, con tu adiós.
Y el no querer irme, y el deseo de volver, y los días que pasan, con tu recuerdo, con mi deseo, con cartas escritas en el aire que no serán leídas.
Todo tiempo contigo me parece un instante, todo momento sin ti no tiene esa magia, ese algo especial, ese sentirme feliz.
Tú que eres realidad mientras que yo soy todo imaginación,
tú que eres viento y yo que soy brisa,
tu cuerpo que es la gloria que no alcanza mi cuerpo,
tus ojos la promesa, tus labios el deseo,
tus silencios tan llenos, mis palabras tan vacías.
Como un pintor que siempre esboza el mismo paisaje y pretende que se vuelva real.
Como el niño que cada noche se acuesta deseando ser mayor.
Como aquel loco que piensa que un día le brotarán alas y podrá volar.
Como la primavera espera ansiosa a que termine el invierno.
Como el desierto espera la lluvia.
Como yo sueño contigo.
Ahora, como otras tantas veces, te echo de menos, y viene a mi mente el recuerdo de tantos momentos, y siento pena por no poder verte.
Pasarán días, semanas, quien sabe si meses, hasta que mis ojos vuelvan a mirarte y hasta que mis labios vuelvan a besarte.
Hasta entonces viviré entre recuerdos y deseos, sin presente, saltando entre lo que fue y lo que podrá ser, porque sin ti nada hay.
Ahora, como en tantas otras ocasiones, te echo de menos y aquí escrito lo dejo, en una de tantas cartas, en una carta sin papel que no tocarán tus manos, tus manos que tampoco yo ahora acariciaré, ni te tendré dentro de mi abrazo, ni sentiré tus labios. Hoy, ahora, todo eso sólo puedo imaginarlo.
Recuerdo tu cuerpo desnudo sobre la cama, y tu a mi lado soñando, y yo mirándote y soñando.
Y amaneciendo, y la luz descubríendote, tú ajena a todo, en el mundo de los sueños, y yo ajeno al mundo, viviendo mi sueño.
Pequeños momentos que le dan luz a mi vida, para qué querría ver el más bello paisaje, me basta con tu cuerpo.
A tu lado disfruto cada instante, pero se hace tan corto cualquier tiempo, ¿cómo es posible que se diluyan así las horas?, ¿por qué no se vuelve denso el tiempo?, que le cueste caminar, que se pare y descanse, y que me deje en paz.
Y ahora ya sólo queda el poso de los momentos vividos, que dan vueltas por mi mente y que en ella ya serán eternos.
Nota: 700 cartas ya, una barbaridad, que jamás pensé que escribiría.
Ahora que no estoy contigo, ahora que la soledad me vuelve a acompañar, ahora que ya no estás más que en mis pensamientos, que en mis labios quedó el recuerdo de tus besos y en mis ojos el perfil de tu cuerpo.
Ahora sin ti todo es distinto, porque todo vuelve a ser igual, sin poder verte, ni oirte, ni besarte, ni tenerte, ni sentirte.
Ahora los días ya no tendrán ese brillo especial, días sin más, noches de nada, de profunda oscuridad, con la ilusión, tan eterna, de volver a verte una vez más.
Ahora que hace nada que no estás solo hay pena, pena porque siempre quiero más, porque no me sacio de ti, porque nada se te puede comparar, porque tú eres mi gloria a la que, una vez más, tengo que renunciar.
Nota: Carta escrita sobre la una de esta tarde en la Calle del Prado, al principio (cerca del Paseo), tomando una cerveza en un sitio que hacen no se qué cosas con la palabra roto y aparcan muchas motos (hay una comisaría o algo así cercana), soplaba un airecillo agradable.
:: Next Page >>
Yo soy Julián, esta es mi bloga.
Mi correo:
julianmisterioso@hotmail.com
Estoy en FaceBook:
Julian Misterioso
julianmisterioso@hotmail.com
Escribo sin mayores pretensiones, las cartas van dirigidas a una mujer real, las musas etéreas dejémoslas a otros.
Gracias por la visita.