Según dice una leyenda, una vez, desde un claro de un prado un hombre vió bañarse desnuda en un lago cercano a una preciosa mujer.
Tanta era su belleza que cayó rendido, de rodillas al suelo, en mitad de la hierba. Cuando la mujer salió del lago, se puso la ropa y se acercó hasta donde estaba él arrodillado, no le hizo mayor caso, pasó a su lado y lo miró desdeñosamente, con un gesto de desprecio.
El hombre nunca más se pudo levantar y allí murió. En su honor los dioses hicieron crecer un bosque para representar su desdichada historia, árboles altaneros y a sus pies, rendidas, luminosas flores.
Esto es lo que se me ha ocurrido al ver esta foto.

Según dice la leyenda, aunque tampoco hay que hacerle mucho caso, las plantas sienten, pero para que el hombre no se aproveche de esto y las haga sufrir conociendo su debilidad, nunca manifiestan sus sentimientos, sin embargo, algunas noches, en las que todas las plantas se ponen de acuerdo, lloran sus penas, algunas echan de menos aquellas cálidas manos que las acariciaron, otras anhelan los jardines en las que nacieron si fueron transplantadas a lugares extraños, y así cada una se desahoga llorando lágrimas que el hombre, siempre tan ignorante, ha dado en llamar rocío, sin embargo, si alguien prueba una gota de ese rocío comprobará que es salada, como las lágrimas.
Aquí tenemos a la Impatiens cubierta de rocío o de lágrimas, según se quiera ver.

Estaba mirando mi bloga a ver a qué sección le metía mano y es todo un poco caótico, hay mil secciones, algunas de ellas testimoniales, parece mi blog un cajón de estos de juguetes de los críos, jajaja.
Me he decidido por la de mitología que da juego y que dedicándole tiempo podría crearme yo mis propias leyendas, pero bueno, no hay tiempo.
He estado pensando en unas imágenes y se me ha ocurrido una, a ver qué tal:
Como ya dije, la Diosa Urena era la diosa de la naturaleza, explicaré hoy a la semidiosa de los ríos (todas las semidiosas relacionadas con lo natural son mujeres), la semidiosa de los ríos se llama Revi.
Cuando era pequeña, apenas una cría, Revi estaba en unas montañas jugando mientras Urena la veía desde su encierro (ver mensajes anteriores), una de sus hermanas la llamó para que viniera a ver una cosa, así que la pequeña Revi se puso a correr como una posesa montaña abajo dando saltos entre las rocas y sin mucho control, en algunos momentos parecía que se iba a caer, como era pequeña se cansaba pronto y cuando la pendiente de la montaña se hubo suavizado su correr pasó a ser trotar, luego pasó a ser andar despacio y en algunos momentos se paraba, a veces se caía al suelo, pero la pequeña Revi no tenía intenciones de parar y quería ver eso que iba a mostrarle una de sus hermanas.
Finalmente, muy cansada de su caminar, Revi llegó al final de su camino y al ver lo que había delante de sus ojos y su inmensa belleza abrió los ojos como platos y lanzó un oooooooh maravillado.
Entonces Urena, para recordar siempre aquel recorrido de su pequeña Revi, decidió crear los ríos.
Me ha gustado, sí, me doy autobombo, la imagen esa de un río desembocando en el mar, es lo mismo que debe sentir un crío cuando ve algo maravilloso y se queda asombrado.
Nota: Los nombres me los invento cogiendo la palabra en ingles o francés y usando algunas de las letras, río es river y de river, Revi, jajaja. Urena viene de Nature.
Hoy se me han ocurrido dos leyendas, ahora me toca desarrollarlas, a ver como queda la primera.
La flor espectacular.
Cuenta la leyenda que en un país muy lejano existía una planta que tenía varias peculiaridades.
Esta planta sólo florecía si la cuidaban manos masculinas, no se sabe porqué pero así era.
La planta era muy delicada, necesitaba mil cuidados y debían seguirse unas practicas de cultivo muy estrictas: horas de luz, abonado, riegos, poda, etc.
A cambio la planta daba lugar a una flor espectacular de un color puro que podría oscilar entre el blanco más inmaculado hasta el azul más oscuro imaginable, casi negro.
Pero esta planta no ponía las cosas fáciles, se necesitaban seis meses de intensos cuidados para que tuviera lugar la floración.
En este país, existía la costumbre de que cada hombre, al menos una vez en su vida, debía intentar lograr que floreciera la planta.
Muchos desistían al poco tiempo de iniciar el cultivo, puesto que no dejaba lugar a la dejadez, no es que hubiera que ser un experto cultivador, sólo era necesario estar atento a la planta y seguir sus señales de aviso: alguna hoja que empezaba a marchitarse y debía de ser cortada, si la planta perdía su turgencia debía ser regada de inmediato, si algún insecto se veía revoloteando debía ser eliminado, debía protegerse del frío, del calor excesivo, de vez en cuando sacarla al exterior para que se empapase de luz, y así un largo etcétera de pequeños cuidados.
La mayoría de estas plantas no llegaban nunca a florecer, al iniciar los cuidados enseguida se notaba que la planta se volvía más lozana, más verde, pero al cesar los cuidados o verse reducidos la planta se mantenía viva, como una planta cualquiera y así podría mantenerse años y años.
En algunos casos, tras seis meses de cuidados intensos, si había sido bien cultivada la planta florecía como ya se ha comentado, durante una semana la flor lucía espléndida, fragante, y era el orgullo de el que la había cultivado.
Sin embargo, pasada la semana, la flor se desprendía y el que con tanto esmero la había cultivado, cesaba en su intensidad y la planta nunca más florecía, se mantenía viva simplemente.
Algunos mantuvieron los cuidados con la misma intensidad seis meses más, esperando que volviera a florecer, pero la planta no lo hacía y la dejaban a su suerte manteniéndola como una más.
Cuenta la leyenda que alguien, tras la primera floración la siguió cuidando con esmero, pasaron seis meses y la planta no floreció, pero aún así siguió manteniendo los cuidados y aumentándolos más si cabe, siempre atento a los pequeños cambios, viendo la evolución y actuando en consecuencia.
Pasados doce meses de la floración inicial, la planta floreció mucho más espectacularmente que la primera vez, la flor era impresionante con unos pétalos tan delicados que parecía que de un soplo iban a caerse, el color de la flor era intenso, vivo, su aroma era sutil y persistente, al aspirar su olor permanecía en el recuerdo durante horas y horas.
La flor mantuvo su belleza durante un mes entero, tras el cual se marchitó y la planta volvió a ser la que siempre fue.
Sin embargo este hombre siguó cultivándola con el mismo esmero que el primer día, y así pasaron seis meses, doce meses, dieciocho meses, y la planta seguía sin florecer, pero no le importaba, le gustaba cuidarla y así lo haría aunque nunca más diera flores.
Pasados veinticuatro meses un día de repente la planta comenzó a dar flores, no era una sola, fueron varias, cinco o seis, siempre del mismo color, pero de tonos distintos, y así permanecieron una semana, y tras caerse las flores volvían a surgir otras, de otro color, y siempre fragantes y delicadas y así semana tras semana.
Dice la leyenda que el hombre que cultivó la planta nunca dejó de hacerlo, dicen que la planta nunca dejó de dar flores y cuando el hombre murió la transplantaron al cementerio, justo encima de la tumba donde yacía.
En el aniversario de su muerte la planta florece intensamente y los pétalos de sus flores se llenan de gotas de agua, hay quien dice que es por el rocío.
Para tí (y acentúo)
Era normal que tarde o temprano tuviera que crear una leyenda sobre sirenas, supongo que habrá muchas versiones, yo aportaré dos, son cortas, no sé mantener largos hilos argumentales.
Esta primera leyenda tiene dos finales, así más variedad, la otra la pondré otro día, que la tengo pensada pero hay que redactarla, jajaja.
PRIMERA LEYENDA SOBRE LAS SIRENAS CON DOS FINALES
Cuenta una leyenda que en una isla del Mediterráneo existía un apuesto marinero, que tenía al mar como pasión, a las muchachas de la isla les resultaba muy interesante y muchas de ellas en secreto suspiraban por él.
Más de una vez lo vieron acompañado por alguna de esas muchachas, pero ninguna lograba conquistarlo para siempre, podía pasar varios sin regresar a su mar, nunca más de siete, pero cuando regresaba al mar, la muchacha ya lo podía dar por perdido.
Alguien dijo que ese muchacho sólo podría amar al mar.
Una de las muchachas, con quien él nunca había estado, invocó a las brujas (lo normal sería decir dioses, pero así saco a las brujas a pasear, jajaja) y le pidió que la convirtieran en la criatura más hermosa del mar, al precio que fuera.
Las brujas entonces le dijeron que sería la más hermosa del mar, pero que en la tierra nadie la podría amar, y ella aceptó.
Y fue así como se creó la primera sirena, la muchacha se acostó esa noche a dormir cerca de la orilla del agua, tal y como le dijeron las brujas y al amanecer apareció con su aspecto de sirena.
Final 1
Una vez se hubo adaptado a su nueva fisonomía fue nadando tras el barco del muchacho, quien reparó en ella y se quedó impresionado de su belleza.
Dicen que al muchacho nunca lo volvieron a ver con otra chica y que jamás volvió a pisar tierra, al final encontró su amor en el mar.
Final 2
Cuando la sirena se hizo a controlar su nuevo cuerpo se dirigió nadando a donde estaba el muchacho con el barco.
Al verla se quedó impresionado de su espectacular belleza, pero al cogerla en sus brazos y ver su apariencia se asustó o más bien se disgustó, ante lo cual la sirena se derrumbó y le dijo llorando, ¿cómo me rechazas si soy la más hermosa que has visto? a lo que el contestó, no busco a la más hermosa, sino a aquella que me entienda.
Despechada la sirena se marchó y desde entonces y en eterna venganza se dedican a confundir a los marineros con sus cantos.
¿Para cerrar un día sin mensajes está bien no?
Por cierto, la mitología real (valga el contrasentido) sobre las sirenas está aquí:
http://www.solonosotras.com/archivo/03/cult-mit-020800.htm
Y aquí una foto que me manda pip

Aquí dejo una leyenda con la que explico porqué hay árboles de dos tipos: de hoja perenne y caduca.
Premisa: Por regla general, los árboles de hoja caduca son más bonitos que los de hoja perenne, florecen más espectacularmente, dan frutos más apetecibles, etc.
Deya no vale que le pongas pegas a mi leyenda, jajajaja.
Dice la leyenda que cuando la diosa de la naturaleza creó todos los árboles eran todos de hoja perenne, pero algunos de ellos salieron más bellos, con hojas más vistosas y más elegantes.
En las tardes de verano las brujas preferían jugar, dormir y hablar bajo estos hermosos árboles y a los otros los debajan de lado y se burlaban de ellos, usándolos para sacar leña y cosas de esas.
Los árboles más feos, humillados, le pidieron al dios del otoño que castigara a los más bellos y éste accedió, quitándole sus hojas y dejandolos desnudos, privándolos de su atractivo.
De este modo, durante el otoño y el invierno los árboles de hoja perenne son el centro de atención, mientras que los otros permanecen tristes sin que nadie se fije en ellos.
Sin embargo, la diosa de la primavera, al darse de cuenta de lo ocurrido, decidió volverlos a vestir y, además, les dió aún más belleza, dotándolos de flores, de aromas y posteriormente del color de los frutos.
De esta forma las brujas juegan en primavera y verano bajo los árboles de hoja caduca y en otoño e invierno bajo los de hoja perenne.
Hoy tocamos un aspecto de los dioses mitológicos que afecta a los humanos, veamos la explicación.
Las diosas principales (para ver cuales son ver mensajes anteriores) se propusieron que cuando nacieran los hombres, fueran distintos (en su comportamiento y forma de ser) unos de otros y para controlar esto se inventaron el alma, el cuerpo sería lo que los diferenciaría en aspecto.
Así pues se dedicaron a crear unos líquidos que representaran las distintas cualidades positivas: bondad, simpatía, lealtad, educación, etc.
No obstante en las pruebas que hicieron para encontrar esos líquidos también les saliero sus correspondientes anti-cualidades: maldad, egoismo, etc.
Las diosas fueron previsoras y pensaron en etiqueta todos los frasquitos con su correspondiente nombre, pero le encargaron al dios Gwian que fabricara las etiquetas y este las hizo, pero mal (hombre tenia que ser, jajaja), usó unos adhesivos cutres y al cabo del tiempo todas las etiquetas se cayeron, total que no se sabía que frascos tenían cualidades buenas y malas y qué cualidad representaba cada frasco. Todos ellos eran de un líquido transparente.
Cuando nace una persona los dioses envían un emisario que a las 12 de la noche de su primera noche le arrebata su alma y se la lleva a la casa de los dioses.
Por su parte, éstos cogen y en una especie de fuente de marmol vierten un poquito de cada frasco de cualidades, de unos mas, de otros menos, sin saber realmente que están poniendo y posteriormente meten el alma de esa persona en la fuente para que se impregne bien de la mezcla de líquidos, la dejan secar unas horas y luego se la devuelven al recien nacido a las 12 de la noche del día siguiente de cuando se la quitaron.
Y es con este alma con la que cada cual vivirá toda su vida y será su esencia, que siempre podrá modificar en parte, pero solo será en parte, su fondo será siempre el que salió de aquella fuente de mármol de los dioses.
Ciertamente, después de tanto tiempo, no me acuerdo muy bien de como iba la cosa, pero bueno, vamos al tema.
La diosa de la Naturaleza era Urena, pero si lo recordamos estaba confinada en algún sitio para que nadia la pudiera dominar.
Por tanto la diosa no podría ser madre, siempre se mantendría pura, jajaja que mala suerte para ella, todos los dioses ahí dale que te pego y ella mirando desde su encierro.
Bueno, pues resulta que para que la diosa de la Naturaleza pudiera sentirse madre los otros dioses optaron por darle a todos los recien nacidos niñas que iban surgiendo de sus frecuentes y, por qué no decirlo, lujuriosas pasiones.
De este modo la diosa de la Naturaleza cuidaba y educaba a través de un grueso muro de piedra con dobles barrotes (ella nunca podría tocar a nadie) a todos sus hijas adoptivas que le fueron entregando y que se convertirían en las semidiosas de la Naturaleza.
Surgieron así la diosa de lluvia, la diosa de las tormentas, la diosa de los vientos, la diosa de las mareas, la diosa de los volcanes, etc., bueno realmente son semidiosas, pero pongo diosa por no liar más.
Y ahora me lo he puesto en bandeja, jajaja, son estas semidiosas las que con sus juegos y enfados crean y configuran el clima.
A su vez, y para que todo cuadre, si os fijais realmente las semidiosas de la naturaleza son hijas biológicas (si se acepta la expresión) de las diosas principales y del dios Gwian, pero son semidiosas porque sus padres renegaron de ellas y se las dieron a Urena. La diosa de los volcanes es fácil pensar que es hija biológica del Dios Gwian y de la Diosa del Fuego, la de la lluvia es la hija biológica de la Diosa del Agua y del Dios Gwian y así todas las demás semidiosas de la Naturaleza.
Bueno, otro dia mas, jajaja, que esto se va liando.
Dentro de las diosas secundarias se creó la de la Naturaleza, llamada Urena, en su creación no intervino el Dios Gwian, la diosa fue creada a partir de las tres diosas principales (recordemos, la del agua, la de la tierra y la del aire) y también ayudo la diosa del fuego.
Como las diosas que crearon a Urena eran bastante previsoras, pusieron como premisa que nunca nadie la podría dominar, y sería independiente, de ahí que se diga que la naturaleza es indomable.
Además le dieron parte de sus propios poderes, pero se pasaron, y la diosa de la Naturaleza nació con muchísima fuerza, pero sus poderes sólo tendrían efecto sobre el planeta y no en el plano de los dioses, de esta forma las diosas principales se aseguraban de que nadie les pudiera hacer sombra.
Resumiendo para que yo mismo no me líe, llevamos hasta ahora:
Diosas del agua, tierra y aire.
Diosa del fuego.
Dios Gwian.
Dioses de los sentimientos.
Diosa de la naturaleza: Urena.
A nivel técnico podríamos decir que Gwian y Urena eran hermanos, pero al crearla, la confinaron para que nadie pudiera quitarle su pureza (pureza en todos los sentidos).
Bueno, jajaja, parece que mi mitología va tomando forma, es una chorrada, pero hay que ir pensándola un poco para darle coherencia, jajaja no todo el mundo crea su propia mitología.
El título promete, ¿eh?, jajaja.
Bueno, pues las tres diosas acordaron que ya era hora de empezar a crear ya toda la ristra de dioses y diosas porque vaya birria de mitología les estaba quedando, así que llamaron al dios Gwian para que se pusiera a la faena, al tío se le puso una sonrisa de oreja a oreja.
Lo primero que se propusieron es crear a los dioses de los sentimientos, para ello mientras estuvieran haciéndolo con el dios Gwian sólo tenían que pensar en un sentimiento y el dios o diosa que engendraran sería el que regiría dicho sentimiento.
Estos dioses de los sentimientos no tendrían apariencia corpórea, si no que serían etéreos, como una especie de nieblas o espectros, o cosas borrosas, como eso que sale en el anuncio de Actimel, jajaja.
Así pues cada uno de los dioses de los sentimientos sería hijo de Gwian y de una de las diosas principales (del aire, de la tierra y del agua) y de la del fuego. Estos dioses se engendraban junto en el momento del orgasmo de las diosas, como curiosidad citar que las diosas no fingen los orgasmos, jajajaja.
Como sentimientos hay muchos no me voy a poner a enumerarlos, pero la idea es que estos dioses de los sentimientos influirán en el resto de dioses y condicionarán su actuación en determinados momentos.
Los dioses de los sentimientos no tienen nombres raros, se llaman dios de ... o diosa de la ... y el nombre del sentimiento.
Bien, hasta ahora y para hacer un resumen tenemos.
Las 3 diosas principales: del agua, de la tierra y del aire.
La diosa del fuego.
El dios Gwian.
Los dioses y diosas de los sentimientos.
En la próxima entrega empezaremos con los dioses generadores del mundo.
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