Anoche prometí que le daría el final imaginado al relato, allá va:
(Recordemos que el galerista ha subido a la planta de arriba a por un sillón de esos de la recepción de estilo moderno en que uno parece estar encajonado, como ya tiene pensado cómo será el cuadro, coge también el cojín de otro sillón para poder lograr la postura deseada. El silón no pesa demasiado y lo va arrastrando hasta el sótano por las escaleras con ayuda de una manta).
Ella: Disculpe, no le he ofrecido mi ayuda.
Él: No, no pasa nada, ha sido fácil.
Ella: ¿Pinta Usted desde el sillón? (sonríe)
Él: No, pinto de pie, el sillón es para Usted, espere que le pongo una sábana.
Ella: ¿Me va a pintar como un fantasma?, ¿para qué me voy a desnudar entonces? (sonríe). ¿Estoy algo nerviosa, sabe?
Él: Si no quiere que la pinte no pasa nada.
Ella: Quiero que me pinte, claro que sí, pero estoy nerviosa, no es incompatible.
Él: Si, si, entiendo.
Ella: ¿Puedo fumar?
Él: Si le apetece.
Ella: Gracias, sí, me apetece (enciende un cigarro).
(El galerista pone el sillón cerca de una pared, le añade el segundo cojín y pone la sábana por encima, que arrastra por el suelo, como la melena de una mujer desnuda cae sobre sus hombros.)
Él: Bueno, pues esto ya está.
Ella: ¿Se va a quedar mirando como un poseso?, podría ir mientras preparando el lienzo.
Él: Sí, por supuesto, tome, puede dejar aquí la ropa (le acerca un pequeño taburete para que deje la ropa sobre él).
Ella: ¿Y cómo me siento?
Él: He pensado que puede ponerse de perfil, sentada en el sillón con las piernas por encima de uno de los lados y la espalda apoyada en el otro.
Ella: Vale, ¿ha subido la calefacción?.
Él: Ahora voy, también prepararé el lienzo y las pinturas.
(Mientras ella se desnuda él se va hacia un rincón donde sube la temperatura del termostato, se quita los zapatos, la camisa y los pantalones de forma rápida y se pone una ropa de trabajo, unos pantalones vaqueros de color claro con manchas secas de pintura y una camisa de color gris, también manchada. Ella por su parte se va quitando la ropa y poniéndola cuidadosamente sobre el taburete. Acabado de cambiar de aspecto y descalzo, se dirige al caballete para poner un lienzo y preparar las pinturas, no puede dejar de mirar a la mujer, ella lo mira y el apartá la vista fugaz)
Ella: Vaya, se ha cambiado Usted de ropa, ¿lo hace para meterse en el papel y mirarme como pintor?, ¿pinta Usted descalzo o son los zapatos que le aprietan?
Él: No, es que así evito mancharme la ropa, y le dije que no podría mirarla solo como pintor, pintar descalzo es una manía que tengo.
Ella: Tiene Usted una forma de mirar que ...
Él: ¿cómo?
Ella: No sé, muy agradable, me siento cómoda, pero tengo frío, ¿cuando hará aquí calor como en el infierno?
Él: Aguarde unos minutos, la calefacción esta es lenta de reflejos.
(Ella se ha sentado en el sillón como él le indicó)
Ella: ¿Así estoy bien?
Él: Casi, pero si me permite, como pintor, ¿eh? (sonríe), se acerca hacia ella (Él está de pie y ella sentada de perfil)
Ella: (Sonríe) Vale
El: Así es que queda más natural(Coge un una de sus piernas, la mueve un poco de posicion para que no esté a la misma altura que la otra y le hace poner los pies mirando hacia abajo, siguiendo la línea de las piernas, hace lo mismo con la otra, al notar sus manos ella siente un escalofrío que le recorre todo el cuerpo).
Ella: ¿Y las manos?
Él: Crúcelas sobre su vientre.
Ella: ¿Así?
Él: No exactamente así, permítame un segundo (le coge las manos que tiene cruzadas y las pone en algún lugar entre sus pechos y su sexo.
Ella: ¿No se desboca el caballo?
Él: Nunca, hasta que el jinete quiera.
Ella: ¿Y si el jinete quiere?
Él: Que lo diga con las riendas.
Ella: ¿Acaso no sabe ese caballo intuir al jinete?
Él: Quizás tema sentir la fusta castigadora.
Ella: ¿Y no ha pensado que puede ser que el jinete tenga miedo de que el caballo al salir desbocado lo tire de la montura?
Él: El caballo es noble, el jinete lo debería intuir.
Ella: ¿Y Usted como es?
Él: Como el caballo que está imaginando.
Ella: ¿Se desbocará?
(Él se agacha hasta ponerse casi en cuclillas para mirarla a los ojos y se acerca a ella, sin decir nada y diciéndolo todo, la rodea con sus brazos y se dan un beso que incendiará toda la habitación.)
La manta que sirvío para arrastrar el sillón, ahora está extendida sobre el suelo, sobre la manta la sábana que cubría el sillón, sobre la sábana ella, desnuda, y sobre ella él, que frenético empieza a ser desnudado.
Entre colores, susurros, Ustedes cercanos, suspiros, besos, abrazos, roces, manos, gemidos hacen el amor, ella le confiesa que desde aquel cruce de miradas no lo ha podido olvidar, que lo del lienzo con su retrato la desarmó, que por algún motivo desconocido sabía que lo que sentía ella era mutuo, él le confiesa que siempre soñó con ella, secretamente, y que cuando la vió entrar en la galería casi le estalla el corazón.
La calefacción y el calor de los cuerpos retiran cualquier rastro de frío, ella es feliz, él también.
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Yo soy Julián, esta es mi bloga.
Mi correo:
julianmisterioso@hotmail.com
Escribo sin mayores pretensiones, las cartas van dirigidas a una mujer real, las musas etéreas dejémoslas a otros.
Gracias por la visita.